
Durante
este periodo se va a mantener la división social que hemos visto
en el apartado anterior de la Alta Edad Media. Esta división
está basada en la función de cada uno: los que luchan,
los que oran y los que trabajan.
En
este periodo se va a producir un fuerte incremento de la población,
lo que va a influir en todos los aspectos de la vida tanto
políticos como económicos o culturales. Esto hace que
aparezcan nuevos barrios junto a las ciudades, castillos y monasterios.
A estos barrios se les llamó burgos y a sus habitantes burgueses.

En estos burgos se produjo un
fuerte desarrollo de las actividades artesanales y comerciales, lo que
a su vez atrajo una gran afluencia de población desde el campo a
estos
nuevos barrios y un mayor incremento de la superficie de los mismos.
En un principio todos los habitantes de estos burgos tienen la misma
consideración, tanto si son campesinos, artesanos, trabajadores,
banqueros o comerciantes.
Pero, con el paso del tiempo, algunos de ellos se van haciendo ricos y
prósperos, lo que hace que a su vez acumulen más poder;
esto lo veremos en el apartado de política.
Este
hecho hace que se produzca
dentro de esta clase social una división:
Los ricos y
poderosos
(comerciantes, banqueros y artesanos), que serán los que pasen a
llamarse burgueses. Todos ellos tenían una característica
que les diferenciaba de los campesinos, nobles o clérigos de la
Europa feudal: el afán por ganar dinero y volverlo a invertir
para poder ganar más. Van a ser los que pasen a dominar el
gobierno de las ciudades, enfrentandose con los señores feudales.
- Los trabajadores pobres y
humildes, que
pasarán a
denominarse pueblo llano. Este pueblo llano está integrado por
las personas libres que no tienen riquezas (campesinos y trabajadores)
pero dentro de él no se incluyen a los siervos de la gleba.
Estos trabajadores están incluidos dentro de lo que llamamos
artesanos, y veremos más adelante en el apartado de
economía cómo es su función.
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