
La
base de la economía en este periodo sigue siendo la agricultura, aunque como veremos
después van aparecer y desarrollarse con fuerza otras
actividades en las ciudades.
Debido al crecimiento de la
población en este periodo fue preciso producir más
alimentos para poder
mantener a la población creciente. Para ello se llevaron a la
práctica
algunas medidas como:
- Se talaron bosques y se
pusieron en explotación
nuevas tierras.
- Aumentaron las
especies cultivadas, con la introducción de nuevas
variedades de cereales, frutales y legumbres. Esto influyó en
una dieta más rica y por lo tanto en una mejor salud.
- Difusión de nuevos avances
técnicos, que hemos visto que aparecen al final de la
Alta Edad Media (arado normando, la collera y uso del caballo en las
faenas agrícolas). Estos avances aplicados en la agricultura
permitieron una mayor productividad de las tierras.
Todas
estas medidas contribuyeron a su vez a:
- Un aumento de la
población, ya que produjeron más cantidad y variedad de
alimentos y ayudaron a reducir la mortalidad.
- Un aumento de los ingresos
de los campesinos, lo que hizo que pudiesen pagar la renta a su
señor y seguir obteniendo beneficios. Por esto mejoró su
nivel de vida.
A partir
del desarrollo de las ciudades, muchos de los habitantes de las villas
que se establecen en ellas van a desarrollar un oficio distinto
al de agricultor, apareciendo así los artesanos. La ciudad,
además de mercado, se va a convertir en un taller artesanal. El excedente
agrícola permite vivir en ella a estos artesanos, que venden o
cambian sus productos por alimentos y materias primas que se
producían en el campo. Todo esto hace que se produzca un
incremento en su número debido a dos causas:
a.- El aumento de la
población y la producción agraria hace que se
incremente la demanda de los productos de la
ciudad.
b.- Los señores y campesinos los acabaron prefiriendo
porque eran
mejores y seguramente más baratos.
Esto hace, que ante el incremento
de artesanos de un mismo oficio acabaran formando una
corporación para defender sus intereses: el gremio.
A menudos todos los artesanos de un mismo gremio
se establecían en una misma calle, la cual recibía el
nombre del oficio. Aun quedan muchas calles en nuestras ciudades y
pueblos con esos nombres.
El gremio evitaba la competencia
entre ellos, evitaba que nadie que no perteneciese a él pudiese
trabajar en la ciudad y que en ella se vendieran productos hechos en
otro lugar. Además se encargaba de adquirir las materias primas
para todos al mismo precio , señalaba la calidad de los objetos
y los salarios de los obreros.

En todos los gremios existían tres categorías profesionales:
- El maestro: el taller y las
herramientas eran de su propiedad. Había que hacer un duro
examen para poder alcanzar esta categoría.
- Los oficiales: cobraban un
salario y alcanzaban esta categoría tras un examen.
- Los aprendices: trabajaban
gratuitamente a cambio de aprender el oficio.
Toda
esta producción agrícola,
ganadera y de productos elaborados hace que progresivamente se vaya
desarrollando con más fuerza el
comercio.
El comercio
entre países, por mar , alcanzó una
gran expansión en el Báltico
como en el Mediterráneo.
También tuvo un fuerte desarrollo el comercio terrestre en toda
Europa, como puedes ver en el mapa, pero fundamentalmente fue muy
activo en la zona que unía Flandes con el norte de Italia.
Todo esto influyó de una
forma decisiva en la entrada en Europa de la
ciencia y la filosofía clásicos a través de los
contactos con los
árabes.


En el desarrollo del mismo
tuvieron una gran importancia las
ferias, que se diferencian de los mercados por durar varios
días seguidos y acoger mercancías y mercaderes de
distintos tipos y países.
Estas ferias provocaron el desarrollo de la banca, las letras de cambio
y los préstamos.
El comercio local o comarcal se
desarrolla en los mercados,
que se celebran en las ciudades cada semana o diariamente.
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