Don Quijote: luces y sombras de 1605
La
España histórica del Quijote
por Henry Kamen
Don Quijote (1862), de Gustave Doré
Tomado
de El Cultural. Editado por Prensa Europea del Siglo XXI S.A.
Distribuido por el diario
EL
MUNDO|
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Tno.
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Aunque
es habitual afirmar que la riqueza de la sociedad española del
Siglo de Oro está retratada en el Quijote, sólo
debemos considerar las palabras del propio hidalgo para darnos cuenta
de que hay muy poco Siglo de Oro en la novela. En realidad, Don
Quijote pensaba que su siglo era “de hierro” y se
lamentaba de “estos nuestros detestables siglos”, de la
“depravada edad nuestra”, porque era un tópico de
aquella época afirmar que la Edad de Oro vendría con el
futuro pero era inimaginable en el presente. Por eso, a lo largo de
todo el libro Don Quijote sigue luchando contra las fuerzas de un
siglo hostil, para poder recuperar la época ideal. Por eso
también el libro se sitúa entre los que no dibujan un
Siglo de Oro.
Don Quijote de La Mancha nos brinda
muchos aspectos de la sociedad de aquella época, ¿pero
son el reflejo de una realidad o tan sólo fruto de la
imaginación? Es uno de los grandes problemas que surgen cuando
abordamos la novela. El propio Quijote es el producto de una sociedad
en crisis, y como resultado, sus palabras y acciones, sus confusiones
y contradicciones, también forman parte de esa compleja crisis
social. Hace ya medio siglo que Pierre Vilar escribió un
pequeño ensayo sobre El Tiempo del Quijote, en el cual
relaciona ciertos temas de la novela con problemas de la sociedad
coetánea, como la guerra, la violencia, la pobreza, y el
bandolerismo. Vilar interpreta a Don Quijote como un tipo de Charlie
Chaplin, una figura cómica pero que hace una crítica
seria de los problemas de su época.
Cabe preguntarse
si realmente tenía algo que ver el Imperio español de
1605 y sus pugnas con Francia e Inglaterra o el Imperio Turco con el
mundo de caballerías de los Amadís de Gaula. Y la
respuesta inevitable es que puede que tuviera muchísimo que
ver con aquel mundo imaginario, que según algunos es el tema
principal de la novela de Cervantes. El mismo Quijote proclama que su
empeño es restaurar la caballería andante, es decir,
volver atrás buscando los ideales que la nueva manera de hacer
la guerra había destruido totalmente. Se trata no sólo
de guerras más sangrientas, sino también de guerras más
vulgares, un resultado de los cambios importantes en la estructura
social.
Pero no perdamos el hilo: “Has de saber”,
dice Don Quijote a Sancho, “que yo nací en esta nuestra
edad de hierro para resucitar en ella la de Oro, o la Dorada como
suele llamarse”. Casi todos los fenómenos sociales del
libro son la consecuencia de una sociedad corrupta que Quijote cree
sentirse llamado a reformar. “Agora ya triunfa la pereza de la
diligencia, la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la
arrogancia de la valentía y la teórica de la práctica
de las armas, que sólo vivieron y resplandecieron en las
edades de oro y en los andantes caballeros”. Esa es por tanto
la razón de ser de Don Quijote: el caballero andante cuyo
deber es enmendar el mal que hay en el mundo. Insisto: la España
que Don Quijote ve no es de Oro, sino más bien todo lo
contrario.
El problema estriba en que es difícil para
nosotros aceptar como fidedigna la imagen de una sociedad corrupta
que Don Quijote con su visión perturbada desea ofrecernos.
Casi todo en la novela se plantea en una manera que nos permite
aceptar lo contrario de lo que Don Quijote está diciendo,
porque es una novela irónica, y muchos de los acontecimientos
se ven a través de los ojos de Don Quijote, quien no es
exactamente un testimonio equilibrado. Este doble plano en que se
desarrolla la novela, en una contradicción permanente entre la
ilusión y la realidad, obliga a ser cauteloso si se concibe el
libro como una imagen fiable de la sociedad de aquel tiempo. En
muchos sentidos, el relato es más una sátira que una
imagen real, y si eso se acepta fielmente es muy difícil decir
que el Quijote describe la sociedad española. Antes bien,
ofrece una perspectiva de una sociedad en que las cosas no parecen
ser lo que son. Los mejores ejemplos son los más ilustrativos:
las ovejas no son ovejas sino bandidos, los molinos de viento, no son
molinos sino gigantes. Don Quijote advierte a Sancho de que “todas
estas cosas y esos tales sucesos van fuera del orden natural”.
Los acontecimientos que parecen ser normales no lo son, y hay que
interpretarlos de dos formas diferentes, cada una de las cuales puede
ser verdadera pero también falsa. El mundo de Don Quijote es
un mundo encantado y él mismo duda de su existencia, aunque no
siempre.
Visto desde fuera de la novela, se podría
interpretar que en el mundo de Don Quijote todo está en
fluctuación, siempre cambiando, pocas veces mejorando. Este
aspecto metafísico no es sólo uno de los principales
atractivos del libro, sino que además lo ha convertido en un
punto de referencia de la literatura mundial. Para algunos
historiadores, el cambio y la decadencia son aspectos de la España
de ese período, prueba de una decadencia de la sociedad
española, de la moralidad y religión. En esta
interpretación, Don Quijote se convierte en el símbolo
del intento de mantener los valores tradicionales en un mundo que se
está desmoronando. Esta interpretación de la novela se
pone de manifiesto en períodos de crisis nacional,
especialmente después de 1898, cuando España se sintió
humillada por los Estados Unidos. El tono lo dio Unamuno con su libro
La Vida de Don Quijote y Sancho (1905), en el cual el Quijote
se convierte en el instrumento esencial de cada comentador de la
situación social y espiritual de España. La verdad es
que el libro es una novela, no una obra de historia, y es la
reflexión del intelecto rico e imaginativo de Cervantes, que
reflejó en él algunas de sus tragedias personales,
aunque hace una sola referencia concreta a Lepanto en toda la novela,
pero habla claramente de las terribles experiencias de la guerra en
el mar, y hay páginas enteras dedicadas a su cautiverio en
Argel, con detalles de primera mano. Pero sería muy peligroso
leer el Quijote como si fuera un libro de historia, porque los
hechos históricos están presentados a veces muy
irónicamente. Pero al mismo tiempo la novela ofrece material
importante para concebir un juicio sobre los aspectos sociales. Se
acerca al pasado, pero de un modo que no es ni verdadero ni falso,
son las ideas de un caballero andante que tenía una obsesión:
luchar contra el mundo y transformarlo.
| ClasificarRecurso | |
|---|---|
| AreasYMateriasEducativas: | |
| NivelesEducativos: | |
| CiclooCursodeAplicacion: | |
| TipoRecurso: | |
| TemAtica: | IVCentenarioQuijote |