Mi capítulo favorito es el XLV (45) de la Segunda Parte, en el que se cuenta "cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de su ínsula, y del modo que comenzó a gobernar". A este escudero, que no era hombre de letras, ni versado en el oficio de gobernar, le presentaron unos falsos casos para que los juzgase, esperando reírse de sus meteduras de pata y de su incompetencia y falta de conocimiento de las leyes. Pero demostró una gran lógica para tomar sus decisiones, un gran sentido de la justicia y la equidad y dio una lección a los hombres de gobierno que todavía hoy después de 400 años nos ahce reflexionar sobre cómo los que nos gobiernan, a veces, no son los más capaces de hacerlo bien a pesar de que parezca que son los más apropiados para ello.
Maese.
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