Ir al principioc | Ir al final
Home

Recursos
Recursos.AquilesLaTortugaYDemocritor1.3 - 01 Sep 2006 - 07:28 - RicardoDeLosSantosabajo

Start of topic | Skip to actions

Demócrito y el Concepto de Átomo

La carrera más famosa de la historia

En algún lugar de la Grecia del siglo V aC. Aquiles, el corredor más rápido de la Grecia antigua, y Doña Tortuga, el animal más inteligente de la época, se encuentran esperando para iniciar su legendaria carrera que terminará con la humillación del gran corredor, que perderá su primera competición, aunque eso sólo estuviera ocurriendo en el cerebro de un tal Zenón de Alejandría. En el mundo real, Aquiles sería el lógico ganador. En aquel momento, cuando todavía estaban realizando el calentamiento previo, acertó a pasar un tal Demócrito de Abdera que estaba hablando con algún acompañante que Aquiles no acertaba a ver.

Demócrito: Mi idea de átomo es muy simple... Verá, se la explicaré en un santiamén. Fíjese en esta manzana que tengo en mi mano, y que me dispongo a cortar por la mitad. Supongamos ahora que con una de las mitades repito mi acción y la corto de nuevo por la mitad y sigo con el proceso cuantas veces quiera... Pues yo afirmo que tendré que detenerme al encontrar unas piecesitas pequeñas e indivisibles, cada una de ellas eterna e inalterable.

Aquiles: ¿Unas manzanitas pequeñitas, invisibles, eternas e inalterables?... ¡uf!, eso es una chifladura.

Demócrito: ¡No soy un chiflado!... y yo nunca dije manzanitas invisibles. He dicho piecesitas indivisibles... ¡átomos!

Aquiles: Entonces, si le he entendido, me está usted diciendo que si yo voy dividiendo una manzana en trozos cada vez más pequeños puedo encontrar unos trocitos que no pueden ser divididos ni una pizca más.

Demócrito: Ha entendido usted bien. Y esto no sólo le sucede a las manzanas, sino a todas las cosas que forman nuestro mundo.

Aquiles (viendo a Doña Tortuga que se aproximaba con curiosidad): ¡Doña Tortuga!, ¡Doña Tortuga!, me he encontrado a este chiflado que ha venido a ver nuestra carrera, y me dice que a las manzanas les ocurre que cuando las dividimos sucesivamente, llega un momento en que obtenemos unos trocitos de manzana que son indivisibles, eternos e inalterables a los que aplica el curioso nombre de átomos.

Doña Tortuga: Primero que nada buenas tardes señor Demócrito y (dirigiéndose al acompañante de Demócrito) buenas tardes señora Hormiga.

Doña Hormiga: Buenas tarde y encantado de verla de nuevo, Doña Tortuga.

Aquiles (con un gesto de sorpresa mirando a los pies de Demócrito): ¡Ah!, pppero... ¿se conocen ustedes?

Doña Tortuga: Por supuesto. El otro día tuve un agradable conversación alrededor de una deliciosa tacita de té con la señora Hormiga. Al señor Demócrito sólo tengo el placer de conocerle por algunos comentarios que se hicieron sobre su persona aquella tarde.

Doña Hormiga: Sí, fue una sobremesa muy agradable.

Doña Tortuga: Pero, si me disculpa, contestando a los comentarios de Aquiles tengo que estar de acuerdo con él en que esa idea de átomos parece una chifladura. Verá, precisamente la señora Hormiga me contaba en aquella encantadora reunión que, cuando el invierno es duro y el alimento escasea, dividen los pocos granos de azúcar que quedan en la despensa entre todas las familias de la comunidad de hormigas, y que cada padre de familia divide a su vez cada minúsculo grano de azúcar entre todos sus hijos que además tienen que dividir esos inimaginables pequeños trocitos en suficientes raciones para comer todos y cada uno de los largos días invernales. Y tenga usted en cuenta que mi amiga, la señora Hormiga, tiene una amiga más pequeña, la señora Pulga y que ésta conoce a seres aún más diminutos que hacen lo mismo en los crueles días invernales.

Aquiles (con una sonrisa torcida, pensado en voz baja): Doña Tortuga es sin duda una tipa muy inteligente; un poco lenta, pero lista. Seguro que ya ha puesto en un buen aprieto al señor Demócrito.

Demócrito: Pero no todos los seres encuentran a un amigo más diminuto que ellos... Existirá el ser más diminuto de todos los seres.

Doña Tortuga: Eso lo dirá usted, caballero. ¡Que no los pueda ver no significan que no existan!. Es como si yo misma empiezo a decir algo cada vez más bajito. Llegará un momento en que usted no me oiga, pero eso no quiere decir que yo no lo diga y puedo seguir diciendo lo que sea que...

Aquiles: ¡Toma ya!. ¡A ver como sale de ésta!

Demócrito: Efectivamente, tiene usted razón, Doña Tortuga. Pero si todas las cosas estuvieran hechas de trocitos infínitamente minúsculos, aceptará usted que todo el universo sería como un mar uniforme donde no se podría distinguir nada de cualquier otra cosa... Y eso no es lo que ocurre.

Doña Tortuga: ¡Um...!, no sé si aceptarle ese argumento, pues parece oscuro y poco convincente. ¿Y cómo dice usted que serían esos supuestos átomos?

Demócrito: Existe un sinfín de diferentes tipos de átomos en la naturaleza. Algunos son redondos y lisos, otros son irregulares y rugosos. Precisamente por tener formas diferentes podrían usarse para componer diferentes cuerpos.

Aquiles: No se vaya usted por la tangente. También había dicho que son indivisibles, inalterables y eternos.

Doña Tortuga: ¿Y qué quiere decir usted con eso?

Demócrito: Pues que los átomos son la parte de la naturaleza que nunca cambia. Cuando un cuerpo, como un árbol, un animal, o nosotros mismos, muere y se desintegra, los átomos se dispersan y pueden utilizarse de nuevo en otro cuerpo. Pues los átomos se mueven en el espacio vacío, pero como tienen entrantes y salientes se acoplan para configurar las cosas que vemos en nuestro entorno.

Doña Tortuga: Entonces, los átomos que ahora forman parte de mi cuerpo, algún día formarán parte de otros cuerpos...

Aquiles: ¡Qué repugnante idea!

Demócrito: Así es. Y no sólo pertenecerán a otros cuerpos, sino que algún remoto día del pasado pertenecieron a una alta montaña, a un gran océano o a alguna brillante estrella de la noche.

Aquiles: Vaya, eso ya parece más agradable.

Doña Tortuga: ¿Y hay algo que no esté compuesto de esos átomos?

Demócrito: Sí, el vacío. Los átomos de mueven eternamente en el vacío. El vacío contiene a los átomos, pues si no existiera el vacío, los átomos estarían pegados unos a otros y los cuerpos no podrían moverse.

Doña Tortuga: ¿Y no hay nada en el vacío?

Demócrito: No, nada. El vacío es lo más cercano a la nada que uno pueda imaginar. Y nada más lejano a ser imaginado que la nada.

Aquiles (observando que los jueces de carrera se preparaban): Ya ve Doña Tortuga, la carrera va a comenzar y este chiflado nos asegura que podremos correr hasta la meta gracias al espacio vacío que existe entre los átomos que forman el aire por que nos desplazaremos. O sea, que estamos formados de cosas que no vemos que se mueven en un lugar que no podemos imaginar. ¡Pues qué bien!... Entre este tío y el Zenón ese que apuesta a que nunca seré capaz de alcanzarle en la carrera, Doña Tortuga, esto se empieza a convertir en una reunión de charlatanes.

Demócrito: De chiflados y charlatanes está lleno el mundo. Pero yo sugiero una idea... ¿chifladura?; quizás. ¿Útil?; sin duda.

Aquiles: ¡Útil!. Algo que no se ve y que ni siquiera se puede imaginar. Está usted más loco de lo que pensaba. A ver, ¿dónde radica la utilidad de su hipótesis?

Demócrito: Precisamente ahí está el punto fuerte de mi hipótesis. Lo explica casi todo: el movimiento, que hay sólidos, líquidos y gases, que el agua se evapore, que la nieve se derrita, la lluvia, las nubes... casi todo.

Aquiles: ¡Vaya tío más arrogante!

Demócrito: Cuando se trata de la Naturaleza, pues sí. Prefiero conocer una verdad que ser el rey de Persia, pues ello me satisface más que mil tesoros, y me llena de orgullo.

Doña Tortuga: Pero todavía no sabe usted si es cierta su hipótesis.

Demócrito: Funciona. Y si funciona no puede estar muy lejos de la verdad.

NOTA: Este diálogo se puede utilizar como introducción al difícil tema de la teoría atómica en la enseñanza secundaria. Pero hay que hacer hincapié que este texto se refiere a la teoría atómica de Demócrito y no al concepto actual de átomo. El alumnado deberá adquirir una concepción de los átomos como "sillares básicos" que componen la materia, puesto que concebirlos como la parte más pequeña a la que puede llegarse en un proceso continuo de división, puede inducir a una idea de átomo como ente microscópico que mantiene las propiedades macroscópicas de la sustancia.

-- MaiteRuiz - 07 Nov 2004
arriba


Recursos.AquilesLaTortugaYDemocrito moved from Recursos.AquilieslaTortugayDemocrito on 07 Nov 2004 - 13:36 by MaiteRuiz - put it back
Estás aquí: Recursos > AquilesLaTortugaYDemocrito

arriba

Copyright © 2004 por los autores que han contribuido al desarrollo de esta web. Todos los materiales son propiedad de sus respectivos autores.
Para cualquier consulta o sugerencia contactar con TWiki.WebMaster