"... Creando situaciones y climas propicios para el acercamiento del libro al alumno/a dentro y fuera del aula, dentro y fuera del centro, es como el "posible lector" puede encontrar un ambiente con más alternativas y mayores posibilidades para el inicio y la consolidación de la práctica lectora.
Conscientes por tanto de que nuestra labor docente no empieza ni se agota en el aula y de que los centros escolares tienen un importante papel que jugar en el fomento de la lectura, es una atractiva y maravillosa aventura convertir la escuela en un centro vivo favorecedor de encuentros continuos y atractivos con toda clase de libros, promotor del gusto por la lectura y foco de contagio de la enfermedad de leer. Si así es, por añadidura, se verá mejorado el dominio de la escritura por parte del alumnado, puesto que, como apunta Daniel Cassany (1993), la lectura por placer es con creces la actividad más eficiente para adquirir el código escrito..."